*Documento de discusión elaborado por La Furia
La militarización de las masas se intensifica día a día. Rechazamos la grotesca pretensión de evitar la militarización con huecas protestas pacifistas. En la próxima etapa todos los grandes problemas se decidirán con las armas en la mano. Los obreros no deben tener miedo de las armas; por el contrario, tienen que aprender a usarlas. Los revolucionarios no se alejan del pueblo ni en la guerra ni en la paz. Un bolchevique trata no sólo de convertirse en el mejor sindicalista sino también en el mejor soldado.
Hacen falta escuelas militares especiales estrechamente relacionadas con los sindicatos para que los obreros puedan transformarse en especialistas calificados en el arte militar, capaces de ocupar puestos de comandante.
Manifiesto de la Cuarta Internacional sobre la guerra imperialista y la revolución proletaria mundial. [1]
El pasado 4 de julio, se llevó a cabo una “Conferencia por la paz y contra la OTAN”, [2] es decir la Organización Transatlántico del Norte; que agrupa a las principales potencias imperialistas de occidente, especialmente de Estados Unidos y Europa, la cual ha llevado a cabo innumerables masacres contra pueblos inocentes y hay que decirlo, también ha sido derrotada en décadas recientes por los diferentes movimientos de liberación nacional en Afganistán, Irak y más recientemente en Irán.
Aunque dicha conferencia enumera entre sus objetivos el desarme de dicha coalición imperialista, en realidad hace un llamado central para salvarle el pellejo por la vía de los hechos.
Esta convocatoria se presenta como seguimiento al “proceso de confluencia internacional que comenzó con la Conferencia Antifascista de Porto Alegre” (ibid) que se llevó a cabo en Brasil del 26 al 29 de marzo y en respuesta a la 36ª Conferencia de la OTAN realizada en la ciudad turca de Ankara del 7 al 8 de julio, en la cual los manifestantes fueron duramente reprimidos, dejando un saldo de cientos de detenidos y lesionados.
Si bien la declaración denuncia el rol del gobierno turco como anfitrión y miembro activo de la OTAN, en ninguna parte menciona la opresión que este régimen ha llevado a cabo contra el pueblo kurdo en territorio Turco, así como la guerra contrarrevolucionaria que ha establecido contra el Kurdistán sirio, apoyándose en grupos contrarrevoluntarios como ISIS y el apoyo del ejército ruso que comanda Vladimir Putin.
En este sentido, es totalmente válido el respaldo a los manifestantes anti OTAN, así como una serie de luchas que menciona el documento, lo cual contrasta con la política que los socialistas tenemos que llevar a cabo ante cada coyuntura bélica en concreto.
El pacifismo abstracto representa una ruptura con el marxismo
La Conferencia de Turquía fue organizada por el Partido Comunista turco (TKP), así como por partidos comunistas y obreros de los estados miembros de la OTAN, la Acción Comunista Europea y organizaciones pacifistas juveniles. [3]
Es un hecho progresivo que se reúnan diferentes organizaciones internacionales, sobre todo quienes están en la boca del imperialismo para enfrentar a su principal referente militar-industrial, sin embargo no puede decirse que esta sea una conferencia que represente la tradición marxista, pues sus resoluciones son más cercanas al pacifismo burgués que encabeza la Organización de las Naciones Unidas que al marxismo, de hecho representa un punto de ruptura con el último.
Durante la guerra austro-prusiana de 1866, Marx y Engels abogaron por la derrota de Prusia para debilitar la monarquía de los Hohenzollern, que buscaba una solución reaccionaria para la unificación de Alemania, cuatro años más tarde, lucharon por la derrota de la monarquía bonapartista en la guerra franco prusiana de 1870, bajo la idea de que la derrota de Francia debilitaría a Luis Bonaparte (Napoleón III) y abriría mejores condiciones de trabajo para los socialistas franceses, así como posibilitaría mayor libertad al movimiento obrero para poder reorganizarse y enfrentar a su propia burguesía.
Fue bajo este contexto que un año más tarde, fue posible el levantamiento de la Comuna de París, que representa un parteaguas en la historia del movimiento obrero internacional. Más allá de la “defensa de la patria” o de una solución pacífica, los maestros de socialismo científico abogaron por la derrota de Francia y pusieron en primer orden el levantamiento obrero más importante del siglo XIX. Esta misma política adoptó la Comuna de París sin recurrir al nacionalismo burgués ni al pacifismo abstracto.
Es necesario recordar en este sentido, que la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT, conocida coloquialmente como “la Primera Internacional”) se construyó en torno al movimiento de solidaridad con el levantamiento polaco de 1863 contra el imperio ruso. En este sentido, los socialistas apoyaron dicho levantamiento bajo la óptica de que este “socavaría objetivamente el poder de la fuerza reaccionaria de Europa en ese momento: la Rusia zarista.” [4]
Mientras Bakunin y Proudhon desdeñaron la lucha del pueblo polaco por su liberación al considerar la cuestión nacional como un “prejuicio anticuado”, la dialéctica de la historia demostró que el movimiento internacional de solidaridad con Polonia, se construyó apoyando una lucha por la liberación nacional, independientemente de su dirección. Engels por su parte observó que el pueblo polaco la había salvado en varias ocasiones las revoluciones del resto de Europa, como ocurrió en 1792-94 cuando fue derrotado por Rusia, pero en el proceso salvó la revolución francesa. (Ibíd)
Derrotismo revolucionario, la táctica de los socialistas en los países imperialistas
Si bien Marx y Engels sentaron las bases practico-programáticas del derrotismo revolucionario, su elaboración completa corresponde a los bolcheviques bajo la dirección de Lenin y la conferencia de Zimmerwald, que en sus resoluciones llamó a los socialistas que radicaban en los países imperialistas a votar en contra de los créditos de guerra que posibilitaron presupuestos de guerra extraordinarios para aplastar a naciones más débiles, o bien para enfrentar a otra potencia imperialista. En este sentido la política de Lenin; Rosa Luxemburgo, Karl Liebknecht y la izquierda zimmerwalidana fue:
- El enemigo principal está en casa: El enemigo del proletario alemán, no es el proletario ruso, sino el gobierno alemán y el gobierno zarista que ponen armas en sus manos para que se vayan a matar defendiendo los intereses de sus propias burguesías.
- La derrota de la propia burguesía es el mal menor, en la medida que esta debilita al Estado y a la burguesía imperialista, sentando mejores condiciones para el levantamiento obrero y campesino contra su gobierno y su burguesía nacional.
- Voltear las armas: Transformar la guerra imperialista en guerra civil contra los opresores. Eneste sentido Lenin llama a aprovechar que los obreros están armados para que volteen esas armas contra sus propias burguesías, al mismo tiempo que fustiga a las corrientes pacifistas-antimilitaristas:
“En una época en que, a la vista de todo el mundo, se está preparando por la misma burguesía la única guerra legítima y revolucionaria, a saber: la guerra civil contra la burguesía imperialista, la reivindicación del desarme, o mejor dicho, la ilusión del desarme es única y exclusivamente, por su significado objetivo, una prueba de desesperación”.
“Quien desee una paz firme y democrática, debe pronunciarse en favor de la guerra civil contra los gobiernos y la burguesía.” (…) «Una clase oprimida que no se esfuerza por aprender a usar las armas, por adquirirlas, solo merece ser tratada como esclava» [5]
Los partidos socialistas en la encrucijada ante el ascenso y la ocupación fascista en la II Guerra Mundial
Durante la Segunda Guerra Mundial se presentó una nueva situación en la lucha de clases, pues si bien la consigna del derrotismo revolucionario fue totalmente lícita en la lucha entre potencias imperialistas durante la Primera Guerra Mundial, en la segunda guerra la ocupación nazi en París reveló un hecho hasta entonces inédito; la Cuarta Internacional se encontró ante una nueva encrucijada:
- Luchar por la derrota de la burguesía francesa y alemana por igual bajo la política de Lenin en la primera guerra.
- Unirse al movimiento maqui y la resistencia partisana en toda Europa para liberar guerras de liberación nacional contra la ocupación, al mismo tiempo que se busca el derrocamiento de sus respectivas burguesías.
Francia era desde entonces una potencia imperialista, al ser ocupada por Alemania, la política de Michel Pablo fue la de “no apoyar a ningún bando imperialista”, proponiendo un sabotaje a la producción de la maquinaria de guerra en ambos países, abogando por una política antibélica y pacifista. Esto produjo el aislamiento de la IV Internacional, mientras que los miembros del Secretariado Europeo que resolvieron formar parte de la resistencia armada internacional antifascista (como Marcel Hic) [6] fueron arrestados y asesinados por la SS Nazi antes de que la resistencia antifascista cobrara una fuerza internacional como movimiento armado.
Quienes no siguieron la política errónea de Pablo, fueron los partidos comunistas adheridos a la Unión Soviética, quienes terminaron siendo partidos de masas con las armas en las manos al final de la guerra después de derrotar a Hitler y Mussolini, para posteriormente devolver las armas a sus respectivas burguesías, una traición al movimiento revolucionario internacional consecuencia de los acuerdos de Yalta y Postdam firmados entre Stalin, Churchill y Roosevelt, en donde se acordó “no animar más revoluciones” al terminar la guerra y devolver el poder a las respectivas burguesías de los países imperialistas, como garantía Stalin disuelve la III Internacional.
Para corregir esta política errónea, la IV Internacional bajo Pablo y Mandel da un giro y cambia su orientación hacia el entrismo en los partidos estalinistas de masas para apoyarse en sus “alas izquierdas”. Años más tarde el trotskista argentino hurga en este episodio de la historia para encontrar las raíces del aislamiento del movimiento trotskista al terminar la II Guerra Mundial. [7]
Donald Trump, la OTAN y el “ascenso del fascismo” a nivel internacional
En los diferentes círculos académicos, intelectuales y la aplastante mayoría de la izquierda reformista se escuchan gritos desesperados: “se viene el fascismo” para justificar en gran medida el voto “contra la derecha” en los diferentes procesos electorales y de esta manera justificar su capitulación a los partidos burgueses y a sus burguesías locales. Es el caso de la LIT en Brasil llamando a votar Lula y formando listas electorales junto al PT, que desde hace mucho ha roto programáticamente y en la práctica tanto con el socialismo, como con la lucha anti capitalista y antineoliberal, llevando a cabo las mismas políticas de un típico partido burgués. Esto solo por citar un ejemplo.
En el caso de que le creyéramos un poco a la izquierda reformista internacional, la conclusión directa es: “necesitamos armarnos en contra de los fascistas”, formar comités de autodefensa obrera, exigir instrucción militar en los sindicatos para derrotar la “amenaza fascista internacional”, cosa que dista mucho de la realidad, porque en primer lugar:
- El movimiento obrero internacional no está derrotado, así lo demuestra el triunfo de las últimas oleadas huelguísticas de los trabajadores del sector automotriz en Estados Unidos (2023), las tres huelgas generales de la India con una participación récord e inédita de entre 200 y 300 millones de huelguistas, aunado a la victoria de las huelgas salvajes en China en lo que va del primer cuarto del Siglo XXI.
- Para decir que el fascismo ha triunfado, damos por hecho que el parlamento en los diferentes países ha desaparecido, se han establecido dictaduras bonapartistas cuyo poder se asienta en las fuerzas armadas
- No se han suprimido las libertades democráticas, la reciente lucha del pueblo norteamericano contra ICE ha fundido en las calles la unidad entre la comunidad afro, latina y el proletariado estadounidense, aislando políticamente a Donald Trump.
Creemos que el movimiento internacional de solidaridad con Palestina y más recientemente contra el ataque imperialista-sionista hacia el pueblo iraní, sientan las bases para levantar la política del derrotismo revolucionario en los países miembros de la OTAN en donde las fuerzas socialistas tenemos presencia: sabotear la industria de guerra, bloquear el transporte de armamento para fortalecer a Israel como las diferentes acciones de los astilleros en Europa y luchar por la derrota de la coalición imperialista ante la guerra imperialista contra Irán. Aprovechar el descontento de las masas de la guerra para impulsar huelgas generales contra la política belicista y voltear las armas contra sus burguesías opresoras. La huelga económica es el camino para la huelga política y la insurrección, es un hecho históricamente demostrado.
Derrotar y aniquilar a la bestia sionista, una tarea de primer orden
En donde si existe un estado fascista con características de odio racial aniti árabe, es en el ficticio Estado de Israel, que lleva más de siete décadas y media librando una guerra de ocupación y exterminio contra la población palestina, hecho ante el cual el 8 de octubre de 2023 la Cámara Conjunta de la Resistencia Palestina inició el levantamiento anticolonial más importante en lo que va del Siglo XXI.
En este sentido, rechazamos los falsos “acuerdos de paz” que impulsa Donald Trump en la Franja de Gaza para establecer un gobierno títere dirigido por un criminal en la guerra de Irak (Tony Blair) al servicio del sionismo y las potencias imperialistas. Contra el desarme de Hamás y la Cámara Conjunta de la Resistencia Palestina, pues al dejar las armas, el pueblo palestino se queda sin ningún tipo de defensa o respuesta para derrotar la ocupación israelí.
De igual manera, es necesario reivindicar la revolución yemení del año 2015, que arrebató el control de su petróleo a Inglaterra y Arabia Saudita, soportando constantes bombardeos y uniendo su causa a la del pueblo palestino en la Franja de Gaza y Cisjordania, más recientemente al pueblo libanés contra la ocupación sionista.
Por la desocupación del sur de Líbano ante la traición de su gobierno que ha permitido la ocupación sionista “hasta el desarme de Hezbollah” y animar revoluciones en los países árabes, toda vez que sus respectivos gobiernos (como el egipcio) han sido cómplices de la ocupación sionista en Cisjordania y la Franja de Gaza.
Sobre este punto es necesario precisar el carácter traidor del gobierno libanés, pues en el momento que Estados Unidos es derrotado por Irán, después de haber logrado dos “acuerdos de paz” después de un hecho histórico sin precedentes: la Guardia Revolucionaria iraní logró destruir en pocos días las instalaciones de más de 14 bases militares estadounidenses en Oriente Medio, además de que en días recientes, dejó inhabilitado el Centro de Operaciones Aéreas Combinadas con sede en Qatar, desde donde se dirigieron los ataques aéreos contra Afganistán, Irak, el Líbano y prácticamente en todas las guerras regionales en donde Estados Unidos ha intervenido militarmente en los últimos 25 años. Ningún otro país ha logrado causar el daño a las bases norteamericanas asentadas en Oriente Medio desde el fin de la Segunda Guerra Mundial como lo ha hecho Irán entre 2025 y 2026.
Nos posicionamos contra el pacifismo burgués y por la victoria de las diferentes guerras de liberación nacional para fundar repúblicas obreras, socialistas y populares en Asia, Europa, Oriente Medio y ¿por qué no? por la caída de Donald Trump en Estados Unidos, no mediante la farsa bipartidista que se expresa en los procesos electorales, sino mediante la huelga general y el derrocamiento de los gobiernos republicano y demócrata por la vía de la insurrección de las masas norteamericanas, latinas y negras. Por los Estados Unidos Socialistas de América en donde puedan tener igualdad en derechos las comunidades negras, migrantes y cualquiera que busque ganarse la vida honradamente.
Saludamos la oleada de protestas establecidas en Turquía en contra de la OTAN, sin embargo invitamos a las organizaciones participantes a abandonar el campismo y mencionar a todos los gobiernos contrarrevolucionarios que establecen relaciones coloniales y/o de dominación hacia otros países, es decir de países opresores contra países oprimidos, como lo es el caso de Rusia y Ucrania, el cual no se menciona ni por equivocación en la declaración de Estambul.
¡Fuera la OTAN de Oriente Medio (Asia Occidental)!
¡Por la victoria militar del pueblo palestino, el Líbano e Irán contra la ocupación sionista y el imperialismo norteamericano!
¡Por una república socialista de los países árabes en la que puedan convivir democráticamente árabes, judíos y todas las etnias de la región!
¡Por los Estados Unidos Socialistas de América!
Notas
[1] https://www.fundacionfedericoengels.net/index.php/47-colecciones/marxismo-hoy/marxismo-hoy-n-14/289-manifiesto-de-la-cuarta-internacional-sobre-la-guerra-imperialista-y-la-revolucion-proletaria-mundial?fbclid=Iwb21leATOgaxjbGNrBM6BaWV4dG4DYWVtAjExAHNydGMGYXBwX2lkDDM1MDY4NTUzMTcyOAABHiXWP2KkEE2272tpnRREbID4_DsTfBnnLKaZSuXdFAfcFHTwtP1WupK5S5Rw_aem_aWPGXbdauX3UH6nwjw2QKA
[2] Declaración de Estambul: Frente Común contra la OTAN, el Imperialismo y la Guerra
[3] Cumbre internacional anti-OTAN celebrada en Estambul: “La OTAN y el imperialismo serán derrotados”.
[4] La revolución polaca de 1918-1920: ¿Qué sucedió y por qué fracasó?
https://marxist.com/la-revolucion-polaca-de-1918-1920-que-sucedio-y-por-que-fracaso.htm
[5] Lenin: El programa militar de la revolución proletaria
https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1910s/1915sogu.htm
*Sobre este punto, recomendamos leer también “Marxismo y guerra: Orígenes e historia del derrotismo revolucionario” de Michael Pröbsting
https://www.thecommunists.net/theory/origins-and-history-of-revolutionary-defeatism/#anker_1
[6] El trotskismo y la a resistencia partisana durante la Segunda Guerra Mundial Jesús Valdez.
https://lafuria.noblogs.org/2026/07/27/el-trotskismo-y-la-a-resistencia-partisana-durante-la-segunda-guerra-mundial/
[7] Conversando con Nahuel Moreno, marzo de 1980
Para dar un solo ejemplo entre muchos, al terminar la Segunda Guerra Mundial la burguesía francesa se hallaba en estado comatoso. En cambio, el movimiento obrero no sólo estaba en ascenso por la derrota del nazismo, habiendo sido el eje de la Resistencia, sino que además hubiera podido armarse y hacer entrar en crisis completa al ejército y la policía que habían sido colaboracionistas y se encontraban moralmente destruidos. El PC gozaba de gran prestigio e influencia por su participación en la Resistencia. Y los usó para desarmar a la clase: su dirigente Maurice Thorez aceptó un puesto de ministro en el gabinete de De Gaulle y llamó a los trabajadores a entregar las armas para trabajar por la reconstrucción del país, es decir, su reconstrucción capitalista.
Ahí pasamos a otro problema. Si queremos saber por qué somos marginales, lo primero es aceptar el hecho. Hay trotskistas que lo niegan, pero lo cierto es que de los cinco mil millones de seres humanos que hay en la Tierra, la absoluta mayoría ni siquiera sabe que existimos. Y hay trotskistas tan marginales que ni siquiera saben que son marginales.
Me gustaría profundizar un poco más en el problema de la dirección trotskista de la posguerra.
La pregunta me obliga a repetirme, ya que he tocado alterna en otras partes. Como dije antes, esa dirección está formada por jóvenes intelectuales como Pablo y Mandel, que al principio son muy sectarios aplican los escritos de Trotsky al pie de la letra. A partir de 1948, cuando se producen la Revolución China y las revoluciones que expropian a la burguesía en el este de Europa, ninguno de ellos ve esa nueva realidad. Después de una larga polémica triunfa el ala del trotskismo que sostiene que esos países han pasado a ser Estados obreros debido a la expropiación de la burguesía por la URSS en el este de Europa y por las masas en China y Yugoslavia.
A partir de fines del ‘49, Pablo también reconoce la existencia de esos Estados obreros, pero empleando un método de análisis totalmente alejado del marxismo. Su argumento era que Yugoslavia —para tomar un caso— era un Estado obrero porque el noventa por ciento de la burguesía había sido expropiada. Con ese criterio —se le respondió— se podría decir que la Italia fascista al final de la guerra era un Estado obrero, porque Mussolini expropió a un importante sector de la burguesía italiana. El método marxista va a la dinámica de clase de los hechos. En Italia la burguesía fue expropiada por Mussolini al servicio del esfuerzo bélico nazi; en Yugoslavia en cambio fue expropiada por el movimiento de masas, y en el este de Europa por el Ejército Rojo, la fuerza armada del Estado obrero soviético.
La importancia de esta polémica teórica y metodológica se reveló en los años siguientes. Pablo acertó en la caracterización de los nuevos Estados obreros, pero su método, que nosotros en ese momento calificamos de apriorístico y empírico, lo llevó a cometer errores catastróficos.
Apriorístico, por decir que si determinado porcentaje de la burguesía era expropiada —no importa por cuál clase y con qué fin— ya existía un Estado obrero.
Empírico por sostener, en base a lo anterior, que Yugoslavia, China, etcétera, eran Estados obreros por ese solo hecho. Al analizar la situación política mundial de principios de los años 50 con ese método, llegó a dos conclusiones: que se venía la Tercera Guerra Mundial y que el estalinismo se vería obligado a hacer la revolución mundial. Por consiguiente, había que entrar en los partidos estalinistas, que iban a hacer la revolución y tomar el poder. Este esquema impresionista llevó a dieciocho años de entrismo. La dirección pablista tuvo que cambiar sus argumentos porque la Tercera Guerra Mundial no se produjo; el entrismo se convirtió en un fenómeno en sí, que se justificaba cada dos o tres años con argumentos distintos.
También se implantaron métodos organizativos horribles al interior de la Cuarta: intervenir en partidos nacionales para nombrar a sus direcciones expulsar, realizar campañas de desprestigio contra dirigentes que se oponían a sus posiciones. Claro que esos métodos fueron aplicados por Pablo, no por Mandel. Este es un dirigente serio y leal. Nosotros discrepamos de sus métodos impresionistas de hacer análisis y elaborar políticas, que lo llevan a capitular, pero sus métodos organizativos no tienen nada que ver con los de Pablo.
https://www.corrienteroja.net/conversaciones-con-nahuel-moreno/