Geografía de la desigualdad

Por Edwing Solano / Jesús Valdez

 “You ain’t gon’ miss your water, until your well runs dry… Say something”[1]

Bob Marley and The Whailers. 

 
El ser humano es parte de la composición orgánica de la naturaleza, desde hace milenios ha podido convivir con los seres vivos que lo rodean. Es a partir del surgimiento del sistema capitalista que cambia por completo el ecosistema de todo el mundo, convirtió las fuerzas productivas en fuerzas destructivas y actualmente amenaza con destruir todas las formas de vida en el planeta. A partir de la revolución industrial viene quemando sus dos fuentes primarias, la naturaleza y los seres humanos.


La tierra ha experimentado cinco extinciones masivas de la biodiversidad causadas por fenómenos naturales externos, la última ocurrió hace 66 millones de años, en la que desaparecieron los dinosaurios, pero actualmente, de acuerdo con un estudio publicado en Biological Review a cargo de biólogos de la Universidad de Hawái2 y del Museo Nacional de Historia Natural de París, nos encontramos en la sexta extinción masiva, sin embargo, esta vez no obedece a fenómenos naturales de nuestro planeta, sino a la actividad humana.

De acuerdo con el Fondo Mundial para la Naturaleza (WFF por sus siglas en inglés), actualmente, la tasa de extinción de especies se estima entre mil y 10 mil veces más alta que las tasas de extinción natural que ocurrirían sin la intervención de la actividad humana. 3

Oxfam por su parte, publicó un informe en noviembre de 2023, donde da cuenta que tan solo en el 2019, el 1% por ciento más rico de la población mundial, generó la misma cantidad de emisiones de carbono que los 5 mil millones de personas que componen los dos tercios más pobres de la humanidad.4 Bien lo dice el geógrafo marxista David Harvey “el capital necesita de más espacio para seguir produciendo”, por sus características geográficas el norte de la cuenca de México y el sur del valle del mezquital han estado en la mira para el desarrollo de la metrópoli.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) ha dicho que en estas condiciones de destrucción, el principal dique contra el cambio climático son los pueblos originarios con sus cosmovisiones para entender el mundo, sin embargo, otro dique se está formando en los barrios urbanos y hacen uso de la ciencia y el arte para comprender lo que florece en nuestros territorios ¿Por qué hacerlo?

Entre los pueblos tejemos un contra discurso, un arma para combatir la idea que asegura el agotamiento de nuestros acuíferos y que formula juicios para que se nos restrinja el consumo de agua. De este lado, no tenemos ballenas o un mar con sargazo que defender, tenemos ríos escondidos debajo de la tierra que siguen abasteciendo a nuestros pozos, tenemos cerros que florecen. Pero también tenemos nuestra dignidad encamotada porque nos impusieron un aeropuerto con una zona industrial y un tren que al interior de los pueblos cercena nuestras formas vida.


“Entendí el cambio climático hasta que se inundó el fraccionamiento en donde vivo. Nunca pensé que colapsará el drenaje agua residual. Es imposible detenerse a mirar lo que ha ocasionado la construcción del tren suburbano y las bodegas de almacenamiento, paso más de cinco horas en el transporte público. Me siento como un turista, salgo a mi trabajo cuando sale el sol y regreso cuando se mete”.


Durante mucho tiempo hablar de justicia climática en nuestros pueblos se veía lejano. Términos como crisis hídrica, gestión del agua y participación en la toma de decisiones ambientales, parecían reservados para expertos en derecho o activistas. En las calles se escuchaba hablaba más sobre la falta de asfalto en las calles o de espacios para el deporte.


En los nuevos asentamientos urbanos vivir en la pasividad de un pueblo se vía como un sueño, uno que duró muy poco. La ampliación del aeropuerto en Santa Lucía trazó un nuevo cambio geográfico, un proceso de reurbanización. Terrenos que antes se utilizaban para los cultivos hoy son naves industriales o almacenes de distribución de productos que se compran en línea. 


Sin embargo, cada vez más personas de las nuevas colonias empiezan a conectar lo ambiental con sus luchas cotidianas, la falta de agua ha sido el hilo conductor de nuevas demandas. Lo que emerge ahí es una transformación profunda: un cambio de mentalidad.


Cuidar los pozos de agua, mirar el estado del suelo y de las plantas ya es visto como ociosidad, hoy se percibe como parte de la supervivencia en contexto de calor y de lluvias torrenciales. El pastizal ya no es sólo terreno baldío, sino un indicador de zona de descarga de agua. La cartografía es para nosotros una herramienta de defensa del territorio.

 
  
Albino Luna Sánchez es un biólogo que ilustra plantas y animales en un entorno natural, ha documentado ha documento la biodiversidad, en los paisajes que circunscriben esta zona norte. La semana pasada tuvimos el coloquio “Pantas que se desbordan” donde advirtió que alterar el medio medioambiente, contaminando el agua y el aire afecta a todos los seres, se altera el clima, la humedad, de alguna madera repercute en alguna parte de este engranaje”.  Luna, lo sabe bien, desde hace más de 40 años viene registrando los cambios en el paisaje en Tultepec y los municipios que los circunscriben. “Si hiciéramos una lista nos daría tristeza saber que el ochenta por ciento se ha perdido. Nuestras formas de vida en estos procesos de urbanización están cambiando.


Said Santillán es colega de Albino, y también es fotógrafo, ellos ven a la flora y la fauna no como elemento aislado, sino como parte de la cultura y tradiciones de los pueblos. “los animales que se consumían eran gran parte de la fauna. La fotografía nos permite retratar lo que nos rodea. Ese desastre que decían que pasaría en el 2050 ya está pasando”, comenta Santillán.


¿Qué encontramos en este espacio geográfico?


Hojeando las notas de Edward W. Soja visualizamos una geografía crítica que nos lleva a pensar que el espacio no como un espacio vacío o mero contenedor de objetos, es espacio bajo esta perspectiva es construido por seres vivos y no vivos, que al igual que el tiempo, condiciona, a través de sus cambios la conducta perceptiva y creadora de los individuos.


Recorrido nuestros territorios levantado muestras de agua comunitaria para conocer el nivel de contaminación de agua. Un estudio de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) publicado en 2012 señala que en esta región hay pozos y manantiales, donde las concentraciones de sodio, arsénico, nitratos y sulfatos en el agua subterránea rebasan los límites máximos permisibles establecidos en la Norma Oficial Mexicana. La Conagua tiene identificados al menos diez pozos con radiactividad; algunos son de uso potable y no están declarados contaminados oficialmente.


Aunque los científicos no lo saben con certeza, hay estudios que demuestran que en el Valle del Mezquital la gente tiene problemas de salud, dolencias misteriosas que los médicos no saben diagnosticar. Aquí las empresas químicas están utilizando los terrenos como vertederos de residuos, lugares donde la gente siembra o pasea sus vacas. Hemos documentado como sus tuberías desemboca en el río y descarga agua verde con burbujas en la superficie. Productos químicos que pueden filtrarse directamente al suelo.


Iniciamos esta investigación porque ni la Manifestación de Impacto ambiental del Aeropuerto ni el Programa Territorial Operativo cuentan con datos que comprueben que las aguas que canalizarán son aptas para consumo. Este grupo ya levantó la muestra en catorce fuentes de agua en el sur del Valle del Mezquital. Quedan por estudiar diez fuentes más. Los resultados muestran que el agua de los poblados Santa María Cuevas, Loma Larga, Zapotlán y de San Miguel, Tequixquiac, es apta para beber, pero en algunos pozos de Tlamaco y Atitalaquia, que están cercanos a Tula, el agua no es de una calidad óptima, debido a los índices alterados de sales, dureza y alcalinidad. El análisis de agua se realizó en el Laboratorio de Análisis e Investigación en Química Agrícola y Ambiental de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
 

Pronto utilizaremos narices electrónicas para detectar contaminación en los objetos, podrimos llevarlas a nuestros pozos de agua. A los astronautas están ayudando a monitorear la calidad del agua, a nosotros nos pueden ayudar a detectar el mal.


Eso pasa en el Mezquital, que es parte del Estado de Hidalgo, de este lado en el norte del Estado de México no estamos mejor.   


¿Quién va construir la ciudad que proyectan los militares?


El número de población migrante aumentó el 24% en la última década en el Estado de México, de acuerdo con los datos del último Censo de Población y Vivienda, hay 62 mil 817 personas nacidas en otro país.

El político estadounidense Ken Salazar no se cansa de decir que la clave para frenar la llegada de migrantes a Estados Unidos es construir un cinturón de seguridad, o muro “anti” migrantes, en el Itsmo de Tehuantepec. Con esta lógica podríamos decir lo mismo de los cientos de personas migrantes que quedan varadas en las localidades de Tecamac, Tultepec y Tultitlán por las autopistas y los cercos del tren suburbano que funcionan como micro fronteras.

La Red de pueblos del norte de la Cuenca de México y del sur del Valle del Mezquital retoma la cartografía para la defensa de los bienes comunes que inició en conjunto con la organización GeoComunes para visibilizar el desastre geográfico ocasionado por las políticas globales de destrucción en nuestros territorios.
 

Notas

*Este trabajo fue presentado el sábado 13 de diciembre de 2025 en «Volta, tostadores de café» (Tultepec, Estado de México) en el marco del Segundo simposio latinoamericano de arte contemporáneo.

[1] “Nunca extrañas tu agua hasta que te quedas sin ella… ¡Di algo!” Fragmento de la canción Cold you be loved, del album Uprising, publicado en1980.

2 The Sixth Mass Extinction: fact, fiction or speculation? https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/brv.12816
3 ¿Qué es la sexta extinción masiva y qué podemos hacer al respecto? https://www.worldwildlife.org/descubre-wwf/historias/que-es-la-sexta-extincion-masiva-y-que-podemos-hacer-al-respecto#:~:text=A%20diferencia%20de%20los%20eventos%20anteriores%20de,y%20la%20energ%C3%ADa%2C%20y%20el%20cambio%20clim%C3%A1tico
4 El 1 % más rico contamina tanto como los dos tercios más pobres de la humanidad
https://www.oxfam.org/es/notas-prensa/el-1-mas-rico-contamina-tanto-como-los-dos-tercios-mas-pobres-de-la-humanidad
 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *